Rabietas: lo que ocurre en el cerebro de tu hijo y qué ayuda de verdad

Rabietas: lo que ocurre en el cerebro de tu hijo y qué ayuda de verdad

En el artículo anterior hablamos de la fase del no: esa etapa en que tu hijo descubre su voluntad y la ejerce con toda la energía que tiene. Pero hay momentos en que el rechazo ya no es una palabra. Es un llanto que escala, un cuerpo que se tira al suelo, una intensidad que parece imposible de contener.

Eso es una rabieta. Y entender qué ocurre dentro cuando sucede cambia completamente cómo respondemos.

Lo que pasa en el cerebro durante una rabieta

El cerebro infantil tiene dos partes que nos importan aquí. La parte de abajo — el cerebro primitivo — gestiona las emociones intensas. La parte de arriba — la corteza prefrontal — gestiona el razonamiento y el autocontrol.

En un niño de 2 o 3 años, esa parte de arriba está prácticamente en construcción. Cuando entra en rabieta, la parte de abajo toma el control y la conexión entre ambas se interrumpe. El niño no es que no quiera calmarse: es que literalmente no puede.

Por qué lo que haces tú importa más de lo que crees

En ese momento, el único cerebro disponible para ayudar es el tuyo. Cuando un adulto mantiene la calma, su sistema nervioso actúa como un ancla para el del niño. Es lo que llamamos co-regulación: tu cerebro regulado ayuda al suyo a volver a la calma gradualmente.

Lo que ayuda durante la rabieta

  • Presencia sin intervención: Estar cerca sin intentar parar el llanto a la fuerza.
  • Tono de voz bajo y pausado: Tu ritmo le da información de seguridad al niño.
  • Nombrar sin juzgar: «Veo que estás muy enfadado».
  • Esperar: Las rabietas tienen un arco natural que sube y baja.
Padre abrazando a su hija pequeña después de una rabieta

Lo que ayuda después

Una vez que la tormenta ha pasado, ahí sí tiene sentido hablar. Un abrazo primero. Después, una conversación corta: «Antes estabas muy enfadado. ¿Qué pasó?». El niño aprende que sus emociones no destruyen la relación con el adulto.

Lo que nos enseña Lobito

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Lo que hace el cuento es mostrar lo que hay debajo del soplido: no maldad, sino un niño que quería pertenecer y no supo cómo pedirlo. Exactamente lo que hacemos cuando nos agachamos y esperamos en vez de escalar.

Adaptación de Los tres cerditos

Adaptación de Los tres cerditos

La Casa de la Calma · Donde los soplidos no asustan

Lobito llega al parque con muchas ganas de jugar. Los otros niños están tan absortos en sus propias construcciones que no lo ven. Cuando su frustración se hace demasiado grande, Lobito sopla —y las cosas se rompen. Pero cuando por fin llora, algo cambia: los demás se acercan. Y resulta que todos estaban, de alguna manera, solos.

Leer este cuento infantil en la app de Semillita

Saber qué ocurre durante una rabieta es el primer paso. El segundo es tener herramientas concretas. En el siguiente artículo compartimos cinco técnicas de co-regulación que puedes empezar a usar hoy.

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